Un día como hoy, hace 45 años, se aprobaba en las Cortes Generales la ley de creación del Parque Nacional de Garajonay. Un empeño logrado después de muchos años de trabajo y negociación. La creación del Parque Nacional, que es la categoría más importante y conocida que un Espacio Protegido puede tener, supone un profundo reconocimiento de los extraordinarios valores naturales y culturales que alberga, y una apuesta decidida por la conservación de su naturaleza original.
Es una conmemoración que merece ser celebrada mirando al pasado, al presente y al futuro. Un día para el reconocimiento de la sociedad gomera que ha logrado conservar como en ninguna otra isla de Canarias sus bosques de laurisilva.
Y también es un día para mostrar la gratitud a todas las personas que con su esfuerzo, apoyo y dedicación han contribuido a su conservación y restauración.
Garajonay es sobre todo laurisilva. Representa la muestra que mejor se conserva de los bosques de nieblas de Canarias, selvas relícticas que cubrían la cuenca del Mediterráneo hace millones de años. Este exuberante ecosistema forestal siempre verde es el tapiz de vida más complejo y diverso de Canarias. También es agua, geología y un espacio cultural con huellas que van desde los primeros habitantes hasta la actualidad.
Un hito importante en la historia del Parque fue la obtención en noviembre de 1986 del diploma de Patrimonio Mundial que la UNESCO concedió a Garajonay en reconocimiento de los inmensos valores de sus bosques de laurisilva. Fue el primer Parque Nacional de España en recibir este galardón.
El Parque Nacional incluye los montes públicos de los seis Ayuntamientos de la Isla. Para el futuro sería conveniente contemplar la posibilidad de una ampliación del Parque Nacional como una potente herramienta para afianzar, potenciar y completar la conservación del espléndido macizo forestal gomero.